Con los besos anhelantes del alma
quiero recorrerte, mi bien amado,
sin vestigio que recuerde el pasado,
muy suavemente y cubrirte de calma.
Quiero que seas de mi playa palma,
que tiernamente del viento cobija
y hacer de esta poesía la hendija,
desde, donde brote el amor que ensalma.
Es mi poema sin tiempo y distancia,
ave que remonta un eterno vuelo,
que en tus sueños, pretende ser eterno.
Duermes y mi alma cual sutil fragancia
va perfumando tu secreto anhelo,
creando... primavera de tu invierno.
No me envuelvas en tu dulce mirada
Mi vida acabará, se fundirá en ella
Como a fuego lento, mi sangre apasionada
Se consume en resplandores de estrella
No me beses con tu boca encendida,
porque se abrasa en dantesco infierno
bajo la llama de tu beso…mi vida
es un deseo torturante, es un suplicio
El hermoso dogal de tus brazos desata,
Por favor que termina mi invierno,
Tu primavera me da vida y me mata
Ilumina mis sombras bajo tu maleficio.
Edgardo Castillo (zumm)
